El Código de Trabajo vigente tiene 34 años de antigüedad, por lo que requiere ser actualizado para adecuarse a los cambios y las nuevas dinámicas del mercado formal actual
Santo Domingo. – En 2013 se creó en el país una comisión especial para actualizar el Código de Trabajo. Trece años después, tras múltiples rondas de diálogo, avances parciales, pausas, retrocesos y nuevos intentos de consenso, esta reforma laboral sigue sin concretarse.
Para el Gobierno actual la modificación de este Código es una de sus prioridades. En el 2024 el presidente Luis Abinader sometió al Congreso Nacional un proyecto para su actualización, el cual incorpora novedades como el teletrabajo, la ampliación de la licencia por paternidad y otros aspectos que no contempla la normativa actual, que data de 1992.
Sin embargo, hasta la fecha la iniciativa permanece estancada en el Congreso Nacional. Lo más reciente es que el mes pasado la Cámara de Diputados dio un plazo de 30 días a la comisión especial encargada de estudiar el proyecto para que presente un nuevo informe.
Según un comunicado oficial, el presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, dio garantías de que la reforma al Código de Trabajo será conocida por los diputados antes de que concluya la presente legislatura, el próximo 26 de julio.
Lo que tranca el proceso
A lo largo de estos años, el principal obstáculo para alcanzar un consenso y aprobar un nuevo Código de Trabajo ha sido la cesantía, una compensación económica que los empleadores deben pagar a los trabajadores en caso de desahucio.
El presidente Luis Abinader ha reiterado que la postura del Gobierno es preservar la cesantía.
La discrepancia radica en que el sector empresarial insiste en la necesidad de revisar este mecanismo para reducir los costos laborales, mientras que el sector sindical sostiene que este derecho debe mantenerse intacto.
El Gobierno, por su parte, respalda que se mantenga la cesantía. “La posición del Gobierno, como ustedes saben, es mantener la cesantía. Sin embargo, pienso que debe haber un consenso sobre los últimos detalles entre los representantes de los trabajadores, el sector patronal y el Gobierno como mediador”, expresó recientemente el presidente Luis Abinader.
Independiente de lo que suceda el próximo 26 de julio, la realidad es que el Código de Trabajo requiere una actualización que le permita responder a los cambios y nuevas dinámicas del mercado laboral.
De cara al futuro, las políticas para crear más y mejores trabajos deben tener en cuenta tanto el lado de la demanda como el de la oferta del mercado laboral.
Sin embargo, cualquier reforma debe procurar un equilibrio entre la competitividad de las empresas y la protección de los derechos de los trabajadores.








