El Nuevo Diario: cuatro décadas construyendo credibilidad
Su liderazgo le ha llevado a ocupar posiciones de relevancia, como la presidencia de la Sociedad Dominicana de Diarios y ser miembro activo de la Sociedad Interamericana de Prensa, organización de prestigio internacional integrada por editores, periodistas y ejecutivos de medios de comunicación del continente.
El veterano periodista es una de las figuras que más ha apoyado la metamorfosis de la información, ese salto gigantesco de lo impreso a lo digital. Para él lo más importante es mantener la esencia del periodismo latente, la ética y la verdad, indistintamente de su formato.
Es así cómo la visión de don Persio siempre ha estado centrada en preservar la esencia tripartita del periodismo: la ética, la verdad y el compromiso con la sociedad.
Ese legado encontró continuidad en su hijo Persio Sully Maldonado Bonelly, conocido como Persito, quien desde 2008 asumió la gerencia general de El Nuevo Diario. Desde entonces, Persito ha sido el arquitecto de la transformación audiovisual del periódico, logrando que el medio no solo se lea, sino también se vea y se escuche con la innovadora propuesta El Nuevo Diario TV.
¿Qué significa para un padre que el legado periodístico que ha construido durante décadas encuentre continuidad en las manos de su hijo? En este reportaje especial conversamos con don Persio Maldonado y Persito para conocer cómo se vive el relevo generacional al frente de uno de los periódicos más importantes del país.
La visión de Don Persio Maldonado
Creo que él fue creciendo construyendo ese vínculo, pues desde pequeño ha estado en el escenario del periódico. Y pienso que temprano supo que debía trabajar en lo que creía suyo. Cuando salía del colegio por lo regular tenía una parada en el periódico y con frecuencia me acompañaba en las noches y terminaba dormido en un sofá en mi oficina.
Creo que su actitud para el buen trato y para conectar relaciones. Y, sobre todo, su consistencia para perseguir lo que quiere.
La necesidad de delegar y dar oportunidades a los jóvenes. Es algo que he reafirmado con él y con esa nueva generación que hemos tenido en la evolución del periódico.
Un hijo es una continuidad de uno mismo con libertad. Creo que he sido muy afortunado por su conducta y su desempeño social. Por el reconocimiento que me expresan las personas que socializan en distintos niveles con él.
El camino de Persito Maldonado
Si para don Persio un hijo representa la continuidad con libertad, Persito ha asumido ese principio construyendo su propio camino, sin perder de vista los valores que heredó.
En conversación con E3 Noticias, Persito nos cuenta sobre las enseñanzas y valores que le ha transmitido su padre y los retos que ha tenido que enfrentar, plasmando una identidad propia.
"El mayor legado de mi padre no son solo las empresas, sino los valores que nos ha transmitido."
Mi padre me enseñó que el liderazgo no se ejerce desde la autoridad, sino desde el ejemplo. De él aprendí el valor de la disciplina, la responsabilidad y la importancia de cumplir la palabra empeñada. También me enseñó que las empresas y las instituciones deben gestionarse con visión de largo plazo, honestidad y compromiso con la sociedad. Esa forma de actuar ha influido profundamente en mi manera de dirigir y tomar decisiones.
Uno de los mayores retos ha sido asumir la responsabilidad de continuar fortaleciendo una empresa con una trayectoria tan sólida y respetada como El Nuevo Diario, en medio de los constantes cambios que vive la industria de la comunicación. Adaptarse a las nuevas tecnologías, innovar sin perder la esencia del medio y garantizar su sostenibilidad son desafíos permanentes que requieren dedicación, planificación y mucho compromiso.
Me gustaría que sintiera tranquilidad, orgullo y confianza. Tranquilidad al saber que los principios y valores sobre los que construyó El Nuevo Diario seguirán siendo la base de nuestro trabajo; orgullo por ver que las nuevas generaciones estamos comprometidas con hacer crecer su legado; y confianza de que continuaremos fortaleciendo una institución que ha servido al país durante décadas con independencia, credibilidad y responsabilidad.
Mi padre es mi principal referente de vida. Más allá de sus logros profesionales, lo describo como un hombre íntegro, trabajador, visionario y profundamente comprometido con su familia y a lo que se dedica. Como padre, siempre ha estado presente con consejos, orientación y ejemplo. Su mayor legado no son solo las empresas o instituciones que ha construido, sino los valores que nos ha transmitido: la honestidad, la perseverancia, el respeto y el amor por el trabajo bien hecho. Para mí, representa una fuente permanente de inspiración y admiración.