El silencio de Carolina
Santo Domingo.- Mientras los principales aspirantes presidenciales del Partido Revolucionario Moderno (PRM) reaccionaron rápidamente al llamado del presidente Luis Abinader de frenar el proselitismo desde el Gobierno, la alcaldesa del Distrito Nacional y secretaria general del partido oficialista, Carolina Mejía, guarda silencio.
El mandatario fue enfático al declarar que “el que quiera hacer campaña y proselitismo tendrá que salir del Gobierno”. La advertencia, hecha pública a través de su cuenta en X, generó una ola de respaldos inmediatos de figuras como Yayo Sanz Lovatón, Raquel Peña, David Collado y Wellington Arnaud, todos ellos con aspiraciones presidenciales. Cada uno utilizó sus plataformas para reafirmar su compromiso con la institucionalidad y el respeto a los tiempos del partido.
Sin embargo, la ausencia de una postura oficial por parte de Carolina Mejía ha sido notoria. Su silencio ha despertado preguntas tanto en círculos políticos como en la opinión pública sobre su estrategia, su relación con el presidente y su visión del proceso interno que vive el PRM.
Algunos analistas sugieren que la alcaldesa, electa por voto popular y no designada por decreto como otros precandidatos, podría no sentirse aludida por la advertencia de Abinader, enfocada principalmente en quienes ocupan cargos por nombramiento en el Poder Ejecutivo. ¿Será esta la razón por la que no ha reaccionado públicamente?
La incógnita se profundiza: ¿deberá Carolina Mejía dejar la Alcaldía del Distrito Nacional para continuar con sus aspiraciones presidenciales?
Y más aún: ¿está desafiando a Abinader al mantenerse en silencio o simplemente aplica una estrategia de prudencia?
Mientras tanto, sus posibles contendientes han aprovechado el momento para alinearse con el discurso presidencial, consolidando sus perfiles de obediencia institucional dentro del partido.
En el PRM, donde los vientos de campaña soplan con fuerza, el silencio también comunica. Y en el caso de Carolina Mejía, ese silencio comienza a sonar con más fuerza que cualquier tuit.









