MADRID.– El economista Alan Greenspan, una de las figuras más influyentes de la historia financiera contemporánea y expresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), falleció este lunes a los 100 años, dejando un legado que marcó la política monetaria mundial durante casi dos décadas.
La noticia fue confirmada por su esposa, la periodista Andrea Mitchell, quien informó que el fallecimiento se produjo a causa de complicaciones derivadas de la enfermedad de Parkinson que padecía.
Nacido el 6 de marzo de 1926 en Nueva York, Greenspan inició su carrera profesional en la música antes de dedicarse a la economía. Tras graduarse en Ciencias Económicas y completar estudios de posgrado, desarrolló una destacada trayectoria en el ámbito de la consultoría económica y el servicio público.
Su carrera política y económica lo llevó a desempeñarse como asesor de varias administraciones republicanas antes de ser designado presidente de la Reserva Federal en 1987.
Durante su gestión al frente del banco central estadounidense, enfrentó importantes desafíos económicos, entre ellos el desplome bursátil conocido como el “Lunes Negro” de 1987, la expansión tecnológica de los años noventa y las consecuencias económicas de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.
Greenspan fue ampliamente reconocido por su influencia en los mercados financieros internacionales y por mantener una política monetaria que contribuyó a largos períodos de crecimiento económico en Estados Unidos. Sin embargo, también recibió fuertes críticas por su defensa de la autorregulación de los mercados y por su oposición a una mayor supervisión de los instrumentos financieros derivados.
Tras la crisis financiera mundial de 2008, numerosos economistas señalaron que algunas de las políticas impulsadas durante su gestión contribuyeron a crear condiciones favorables para la formación de la burbuja inmobiliaria que precedió al colapso financiero.
Ese mismo año, Greenspan reconoció públicamente ante el Congreso de Estados Unidos que había cometido un error al confiar excesivamente en la capacidad de autorregulación de las instituciones financieras.
A pesar de las controversias, su influencia en la economía moderna y en la formulación de políticas monetarias lo convirtió en una de las figuras más relevantes de la historia económica contemporánea. Su legado seguirá siendo objeto de análisis y debate entre economistas, académicos y responsables de políticas públicas en todo el mundo.









