Reportaje
Inyecciones para adelgazar:
un negocio irregular que se expande en República Dominicana
Médicos consultados por E3 Noticias alertan que muchos de estos productos ingresan al país por vías no autorizadas
Por: Felix Caraballo
Mientras miles de dominicanos buscan perder peso en tiempo récord, un mercado clandestino crece silenciosamente en República Dominicana. Inyecciones que prometen resultados casi milagrosos circulan a través de redes sociales, aplicaciones de mensajería y vendedores informales que incluso ofrecen aplicarlas en los hogares, sin evaluación médica, sin garantías sobre su contenido y completamente al margen de cualquier control sanitario.
Lo que para muchos representa una solución rápida para combatir la obesidad se ha convertido en una preocupación creciente para médicos y especialistas. Detrás de medicamentos como la semaglutida, la tirzepatida y otros agonistas del receptor GLP-1 existe una red de comercialización ilegal que pone en riesgo la salud e incluso la vida de quienes los adquieren fuera de los canales autorizados.
Un mercado sin control
La creciente popularidad de estos medicamentos ha disparado la demanda a nivel mundial. Su eficacia para favorecer la pérdida de peso ha generado una auténtica revolución en el tratamiento de la obesidad, pero también ha abierto la puerta a un mercado paralelo que aprovecha la desesperación de personas que buscan adelgazar rápidamente o que no pueden acceder al tratamiento mediante los canales médicos tradicionales.
En República Dominicana, médicos consultados por E3 Noticias alertan que muchos de estos productos ingresan al país por vías irregulares. Otros se comercializan como fórmulas magistrales o versiones supuestamente equivalentes, sin registro sanitario ni controles que certifiquen su autenticidad, calidad, procedencia o correcta conservación.
En redes sociales abundan publicaciones que prometen pérdidas de entre cinco y diez kilos en pocas semanas. Las ofertas suelen acompañarse de fotografías de “antes y después”, testimonios de supuestos pacientes satisfechos y promociones que incluyen asesoría virtual.
Sin embargo, detrás de estas ofertas rara vez existe una evaluación médica que determine si el paciente realmente necesita este tipo de tratamiento.
¿Solución milagrosa?
El cirujano bariátrico Pablo García explica que los agonistas del GLP-1 actúan disminuyendo el apetito y aumentando la sensación de saciedad. Como consecuencia, el paciente consume menos alimentos, reduce la ingesta calórica y facilita una pérdida de peso.
Además de favorecer la reducción del peso corporal, estos medicamentos han demostrado beneficios importantes para pacientes con obesidad, entre ellos un mejor control metabólico y una reducción del riesgo cardiovascular cuando se utilizan en personas que cumplen los criterios médicos establecidos.
“Como cualquier tratamiento farmacológico, estos medicamentos pueden producir efectos secundarios, especialmente durante las primeras semanas, es decir, náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento y otras molestias digestivas.
Evaluación médica
Por su parte, el doctor Adamo Crosetti enfatiza que el primer paso antes de indicar cualquiera de estos medicamentos consiste en realizar una evaluación clínica completa.
Según detalla, esta valoración permite confirmar si el paciente realmente necesita el tratamiento, identificar enfermedades asociadas, revisar antecedentes familiares y descartar contraindicaciones que podrían convertir el medicamento en un riesgo.
Una vez iniciado el tratamiento, añade, resulta indispensable realizar controles periódicos para monitorear la evolución clínica, ajustar las dosis y verificar que la pérdida de peso ocurra de forma saludable, preservando la masa muscular y el estado nutricional.
Aunque considera que estos medicamentos son seguros cuando se utilizan correctamente, aclara que existen pacientes en quienes no están indicados o requieren una vigilancia mucho más estrecha.
Riesgos de la automedicación
Para ambos especialistas, la automedicación representa uno de los mayores peligros asociados al auge de estas inyecciones.
Quienes compran medicamentos por internet o mediante vendedores informales desconocen si el producto contiene realmente el principio
activo anunciado, si fue fabricado bajo estándares de calidad o si fue almacenado respetando la cadena de frío necesaria para conservar su eficacia.
El doctor Crosetti advierte que el uso indiscriminado de medicamentos sin control sanitario puede deteriorar seriamente el metabolismo y provocar complicaciones que van mucho más allá de los efectos digestivos habituales.
Entre los riesgos menciona pancreatitis, alteraciones visuales, deshidratación severa y una pérdida importante de masa muscular, especialmente cuando el paciente reduce drásticamente la ingesta de alimentos sin recibir orientación nutricional.
La ausencia de seguimiento médico también dificulta detectar oportunamente cualquier complicación, aumentando el riesgo de hospitalizaciones.
Los especialistas recuerdan que estos medicamentos requieren ajustes progresivos en la dosis. Sin seguimiento médico, incluso un fármaco auténtico puede usarse de forma incorrecta.
La obesidad requiere un tratamiento integral
Los especialistas entrevistados coinciden en que estos medicamentos no constituyen una solución mágica.
“El doctor Crosetti recuerda que la obesidad es una enfermedad compleja con múltiples causas. Puede originarse por factores metabólicos, genéticos, hormonales, emocionales o conductuales.
“No todos los pacientes comen por las mismas razones. Existen obesidades de origen metabólico, genético o relacionadas con el comportamiento alimentario, por lo que cada tratamiento es individual”, precisa.
Por ello, el éxito del tratamiento depende de combinar la terapia farmacológica con educación nutricional, actividad física regular, apoyo psicológico y cambios permanentes en el estilo de vida.
El doctor García advierte que uno de los errores más frecuentes consiste en abandonar el medicamento apenas se alcanza el peso deseado, sin modificar los hábitos que favorecieron el desarrollo de la obesidad.
En esos casos es común recuperar gran parte del peso perdido, principalmente en forma de grasa corporal, mientras continúa disminuyendo la masa muscular, aumentando nuevamente el riesgo de diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
A pesar de los riesgos asociados al uso inadecuado, la evidencia científica demuestra que los agonistas del GLP-1 representan uno de los mayores avances recientes en el tratamiento de la obesidad.
Diversos estudios muestran que contribuyen a disminuir complicaciones como la diabetes tipo 2, el hígado graso, la hipertensión arterial, la apnea del sueño y otras enfermedades relacionadas con el exceso de peso.
Sin embargo, los especialistas insisten en que estos beneficios solo se obtienen cuando el tratamiento es indicado correctamente y forma parte de un abordaje integral del paciente.
Las náuseas, los vómitos y la diarrea son frecuentes durante las primeras semanas del tratamiento. También existen riesgos menos comunes, como pancreatitis, cálculos biliares y posibles efectos sobre la salud ósea y articular que continúan siendo objeto de investigación en tratamientos prolongados.
Testimonios
Shakira Martínez decidió iniciar el tratamiento bajo supervisión médica después de varios intentos fallidos para perder peso.
“Tuve efectos secundarios como náuseas y acidez, pero también he visto mejoras notables en mis análisis clínicos. Creo firmemente que, cuando este proceso se realiza con precaución y bajo la guía de un profesional, los riesgos se reducen al mínimo. Aunque la presión social existe, procuro manejarla con paciencia”, relata.
Otro caso corresponde a una paciente de 65 años, quien prefirió mantener el anonimato. Bajo la supervisión del doctor Adamo Crosetti recibió tratamiento con Ozempic durante un año.
Según cuenta, logró normalizar sus análisis clínicos, mejorar su movilidad y recuperar energía para realizar actividades cotidianas que antes le resultaban difíciles.
Un llamado a la responsabilidad
Mientras la demanda de estos medicamentos continúa creciendo, los especialistas consideran indispensable fortalecer la vigilancia sanitaria y educar a la población sobre los riesgos de adquirir productos por canales informales.
La recomendación de los expertos es clara: antes de iniciar cualquier tratamiento para perder peso, el paciente debe acudir a un profesional capacitado, evitar la automedicación y desconfiar de las ofertas que prometen resultados rápidos sin evaluación médica. Cuando la salud está en juego, no existen atajos seguros.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación Social Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Y de Teología Universidad Nacional Evangélica (UNEV).
Máster en Gerencia de la Comunicación Corporativa en la Universidad APEC.
Máster en Arte y Estudios Teológicos de Miami International Seminary (MINTS).
Coordinador para Rep. Dom. Programa Educativo: “Seminario Teológico Dominicano” (Fundación).