IMPACTO EN LAS AULAS DE LAS IES Y CENTROS EDUCATIVOSCOMPROMETIDOS CON LA FORMACIÓN DOCENTE

Es alentador el poder comunicar temas que son súper importantes y, a la vez, enriquecedores del quehacer educativo. En este ensayo, se quiere aclarar cómo el docente formador en las Instituciones de Educación Superior (IES), tiene el impacto en la preparación de sus discentes, tanto en el aula formadora como en los centros de seguimiento en el que desarrolla sus ejercicios prácticos, didáctico-pedagógicos. Se busca motivar y, a la vez, orientar sobre cómo impacta el acompañamiento que debe ofrecer el docente de práctica vivencial de las IES. Se entiende que cada programa tiene su peculiaridad; ejemplo: médico-hospital, agrónomo-agricultura, ingeniero-construcción, químico-laboratorio, administración-contabilidad, mercado-publicidad y, en el caso que nos ocupa, docente-escuela.

Es evidente que muchos especialistas del área señalan la Supervisión Docente como algo innato del quehacer educativo. Hoy, los términos se han modernizado y se cataloga, también, como Acompañamiento Pedagógico, pero, cualquiera de los dos tiene que ver con el desarrollo áulico y la gestión del maestro en su día a día, lo que nos motiva a preguntarnos: ¿qué pasa hoy con la educación que se considera, no está cumpliendo su rol­? De acuerdo con varias evaluaciones, incluyendo PISA (OCDE, 2023), el proceso enseñanza-aprendizaje no es tan efectivo como se espera, aunque, en la actualidad, contamos con innovaciones tecnológicas y un modelo de programación llamado Secuencias Didácticas (MINERD, 2025), las cuales son elaboradas en las diferentes áreas del saber y se entienden como el apoyo que se quiere proporcionar al maestro con este material. Hay que destacar que la falta de agilidad en el procesamiento y entrega de estas no permite que lleguen a todos los niveles a tiempo, incluyendo las IES, lo que no favorece el trabajo con los futuros docentes en formación pues al llegar a las aulas de los centros escolares es que se actualizan con las innovaciones del MINERD. El Viceministerio de Planificación y Desarrollo Educativo (2025) menciona, en este material, a Contreras Santos (2015), quien señala:

El educador es quien dispone su vida y sus acciones al servicio del desarrollo de otros, colocando el crecimiento intelectual y humano de los estudiantes como propósito central de su vocación. Esta disposición constituye un factor esencial para lograr una educación de calidad, ya que el desempeño docente tiene una incidencia directa en los aprendizajes y en las trayectorias educativas de los estudiantes”. Esto está pautado en el documento “Situación del Docente en el Presupuesto 2025”.

También, queremos destacar lo que el MESCyT, al exhortar a las IES que asuman, con mayor rigor, la formación docente, y considerando lo señalado por Contreras Santos (2015). Hay que fomentar y desarrollar la parte humana e intelectual, unidas a la vocación, lo que se podría interpretar que no se está incidiendo en el aprendizaje y la trayectoria de formación que compete al futuro docente en formación. Por tanto, el aula del recinto universitario como la del centro educativo que se tome de referencia, deben ser un impacto que lleve a la concienciación de deber académico en el área en formación, lo que, de seguro, permeará la conciencia del cumplimiento pedagógico y académico.

Desarrollo.

Se espera que cada IES se esfuerce en la calidad humana de formación para que tales prácticas estén orientadas por normativas claras y enfocadas en el mejoramiento de la calidad de vida de las personas. Esto, a partir del trabajo pedagógico que desarrolla, ya que esta interacción posiciona al docente como un verdadero líder del quehacer educativo. Lo expresado, anteriormente, queda implícito en el Cap. II, Art. 35 (MESCyT, 2025), el cual habla de la Evaluación de la Práctica y Pasantía Profesional, propuesta para las IES que, junto al centro de práctica, diseñarán y elaborarán los instrumentos para evaluar, de manera sistemática, el desempeño y la calidad de las actividades realizadas por el Practicante o Pasante, de acuerdo con el perfil de egreso de cada Programa.

El Párrafo III del mismo Capítulo destaca la evaluación de las Practicas y Pasantías Profesionales, que deberá tomar en cuenta el nivel de desarrollo de las competencias procedimentales, cognitivas y actitudinales del estudiante. Las Prácticas y Pasantías deberán ser evaluadas, de manera sistemática, continua, integral y reflexiva, con la participación del tutor y el estudiante.

En ambos párrafos, imaginamos que queda implícito el sentido de la Didáctica y la Pedagogía, ya que el Practicante o Pasante deberá manejar estos dos conceptos al dedillo. Debe demostrar sus competencias en el área de formación, simplificar los contenidos que exige el MINERD, basado en sus conocimiento y experiencia en el área sin quitar esencia y mostrar sus habilidades y manejo del tiempo frente al grupo al cual está llevando el proceso de enseñanza.

Davini (2015), cita a Jackson 1975, Schwab, 1973, Stenhouse 1984, Schon1992 y a Eisner 1998, cuyos puntos afines son los siguientes:

  1. La valoración de la práctica como fuente de experiencia y desarrollo.
  2. El papel del docente como constructor de la experiencia.
  3. La diversidad de situaciones en las aulas y su complejidad.
  4. El papel de la reflexión sobre las prácticas.

Si bien, la reflexión en y sobre las practicas debería acompañar el proceso de formación, muchas veces se cuestionan y abandonan los aportes del conocimiento especializado del futuro docente, en particular, el didáctico: el aprendizaje que puede lograrse por la guía de otros actores más experimentados, sobre todo, en la formación inicial. En algunos casos, señala la autora, puede observarse, también, una visión optimista de la práctica situada, como toda la fuente del saber. Si bien, los contextos particulares de las escuelas, la diversidad de los alumnos y una multiplicidad de interacciones vuelven complejas las prácticas educativas, es importante recuperar y mantener la enseñanza como eje central de la formación docente, en especial, la formación inicial. Es de importancia central que quienes se forman, desarrollen sus capacidades humanas, sociales, éticas y políticas basados en este aprendizaje de enseñar, para que los guías que les apoyen tengan la sincera confianza en que pueden orientarlos.

Para responder la pregunta introductoria, ¿qué pasa hoy con la educación que se considera no está cumpliendo su rol­?, consideramos que, al enseñar, se cumple el acto de trasmisión cultural, con intenciones sociales y opciones de valor, las cuales están siendo mediadas para comprender que quien enseña no es el centro del proceso de enseñar, por más sabia que la persona sea. Quienes enseñan son, efectivamente, mediadores entre la intensión educativa, aquellos contenidos que se enseñan y las características y necesidades de un individuo o grupo especifico (Davini, 2015, citando a Gutiérrez Pérez y Prieto Castillo, 2000). Para reflexionar, por mayor nivel de conocimiento que se pueda tener sobre un contenido, el procesar y llevar el mensaje para que sea asimilado, procesado y aprendido, comprende un rigor de tiempo y repaso por parte del guía o tutor. De esta manera, los alumnos tendrán las herramientas culturales que les permitirán la inclusión social, así como la integración en distintos contextos, instituciones y en el mundo del trabajo.

Todo lo anterior contribuye a consolidar la democratización y la ciudadanía e implica que los educadores asuman un compromiso ético y político como actores comprometidos con su tiempo en la búsqueda de prácticas más justas y democráticas.

Conclusión.

Pueden integrarse alternativas en un programa amplio y comprensivo, que valore los aportes de cada proceso. Hay que considerar la diversidad del grupo de Practicantes y de Pasantes, como del aula y sus estudiantes, a fin de amortiguar y contribuir al desarrollo de la escuela y superación de los problemas en y de la enseñanza que atraviesan en los distintos contextos escolares. Esto permitirá formar docentes preocupados por el mejoramiento cultural, cívico-social y humano, que conllevaría, sin duda, a enriquecer todos los esfuerzos y las estrategias que puedan ser aportadas para la formación del futuro docente. Es bueno señalar que, cada estrategia, por sí misma, no alcanza a cubrir, en muchos de los casos, todas las necesidades de las prácticas y de los centros escolares, ya que existen límites e, incluso, puede ocurrir situaciones inesperadas.

Para contribuir a consolidar la democratización y la ciudadanía, se debe elaborar un plan que supere la fragmentación de cursos aislados, valorando el papel activo que se otorga al docente guía o tutor para el análisis, la reflexión, la sistematización, el intercambio y los aportes de su propia experiencia. En tal sentido, las IES, en su proceso de reclutamiento, se sugiere tomar estos aspectos para apoyar los programas en los distintos niveles escolares, con el fin de que el proceso desarrollado en las escuelas  progrese y se logre una escolaridad inclusiva y de calidad; que se analice, reflexivamente, los problemas de la práctica, que se valorice el propio proceso de trabajo en el contexto y se recupere la experiencia construida en el transcurso, reconociendo los aprendizajes individuales integrados, compartidos y puestos en acción, a través de la coordinación de la conducta de los distintos participantes.

Con todo lo expresado, es posible determinar la respuesta a la pregunta antes señalada. Pudiera haber una respuesta que podría poner en duda que, de la formación del docente guía, depende mucho el progreso de lo docentes en formación, pues la integridad, la imparcialidad, el seguimiento y la sistematización, pudieran ser el norte del grupo en formación. El hecho de asistir a un centro no te da la categoría si no demuestras las competencias de la programación que se necesita desarrollar en el nivel y área de formación. Esto último es primordial para crear la zapata que se necesita en el quehacer educativo; esto podría resultar en una mejora en el rol de la educación ciudadana, personal y profesional del estudiantado que sale de los centros educativos.

Referencias bibliográficas

Davini, María C. (2015). La formación en la práctica docente. Buenos Aires: Paidós E-Book.

Ministerio de Educación de la República Dominicana [MINERD] (2025). Secuencias didácticas. Viceministerio de Servicios Técnicos y Pedagógicos, Dirección de Educación Secundaria: Santo Domingo, República Dominicana.

Misterio de Educación Superior Ciencia y Tecnología [MESCyT] (2025). Normativa para el Sistema Nacional de Practica y Pasantía Profesionales en la Educación Superior. Santo Domingo, República Dominicana.

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos [OCDE] (2023). Resultados PISA 2022 (Volumen I). París, Francia: https://www.oecd.org/en/publications/pisa-2022-results-volume-i_53f23 881-en.html