La democracia no se agota en las urnas. También se construye con ciudadanos informados, candidatos dispuestos a explicar sus propuestas y espacios donde las ideas puedan ser cuestionadas, contrastadas y defendidas públicamente.
En ese camino, la República Dominicana ha comenzado a dar pasos importantes. El año 2024 marcó un precedente con la celebración de los primeros debates presidenciales y vicepresidenciales del país, colocando sobre la mesa una práctica que durante mucho tiempo estuvo ausente de nuestra cultura electoral.
El reto ahora es mayor: hacer del debate una costumbre y no una excepción.
Construir una verdadera cultura de debate requiere tiempo y continuidad, pero también el compromiso de los partidos políticos, los medios de comunicación, la sociedad civil, el sector empresarial, las universidades y, especialmente, los ciudadanos.
El electorado tiene un papel determinante. Somos nosotros quienes debemos hacerles saber a quienes aspiran a representarnos que queremos escucharlos debatir; que no basta con una buena campaña, un eslogan atractivo o un video cuidadosamente producido para las redes sociales. Queremos conocer sus ideas, sus propuestas y su visión del país.
Debatir obliga a argumentar. Permite conocer una propuesta, pero también evaluar la capacidad de quien la presenta para defenderla, escuchar posiciones distintas y responder preguntas difíciles.
Una propuesta puede sonar muy bien cuando se presenta de manera aislada. El verdadero ejercicio comienza cuando preguntamos: ¿cómo se ejecutará?, ¿cuánto costará?, ¿cuáles serán sus prioridades?, ¿qué problemas pretende resolver y qué resultados podemos esperar?
Ahí radica uno de los mayores valores del debate: darle al ciudadano mejores herramientas para decidir.
En este mes de agosto comienza una nueva etapa de debates de cara al proceso electoral de 2028. A través de RD Debate, iniciativa organizada por el Consejo de Desarrollo Económico y Social de Santo Domingo (CODESSD), tendremos la oportunidad de escuchar y contrastar las propuestas de los aspirantes presidenciales del Partido de la Liberación Dominicana.
Más allá de esta coyuntura o de una organización política determinada, lo verdaderamente importante es que iniciativas como esta contribuyan a consolidar el debate como parte natural de nuestra democracia.
Y esa cultura no puede comenzar y terminar con los candidatos presidenciales.
Queremos escuchar debatir a quienes aspiran a ser alcaldes, regidores, diputados, senadores, presidentes y vicepresidentes. Queremos saber cómo entienden los problemas de sus comunidades y del país, qué soluciones proponen y, sobre todo, cómo pretenden convertir esas propuestas en resultados.
Tampoco podemos construir una cultura de debate concentrada únicamente en el Gran Santo Domingo. Debe llegar a cada provincia y municipio. El derecho de un ciudadano a conocer y contrastar las propuestas de sus candidatos debe ser el mismo, independientemente del lugar donde resida.
Debemos aspirar a que los debates municipales, congresuales, senatoriales y presidenciales sean parte natural de cada proceso electoral. Que debatir sea lo esperado; que la ausencia en un debate genere preguntas y que participar sea entendido como una expresión de respeto hacia el electorado.
Los medios de comunicación también tienen una responsabilidad fundamental. En esta ocasión, RD Debate será transmitido por RTVD Canal 4, la Z101 y El Nuevo Diario, junto con otros medios aliados a nivel nacional. Esa difusión permite que las ideas trasciendan el escenario del debate y lleguen a una ciudadanía cada vez más crítica, informada y exigente.
Pero la consolidación de esta cultura dependerá, finalmente, de la voluntad de quienes aspiran a ejercer el poder.
A los políticos dominicanos debemos hacerles una invitación sencilla: debatan.
Asistan. Participen. Defiendan sus propuestas. Respondan las preguntas difíciles. Contrasten sus ideas y permitan que el ciudadano pueda evaluarlos más allá de una fotografía, un discurso o una campaña cuidadosamente diseñada.
Construir una cultura de debate es un compromiso colectivo. Ganan los candidatos, ganan los partidos y ganan las instituciones que promueven estos espacios; pero, sobre todo, gana el ciudadano y gana la democracia dominicana.
Debatir no es confrontar personas; es confrontar ideas. Es explicar, escuchar, cuestionar y responder.
Una democracia que debate es una democracia que piensa, que cuestiona y que elige mejor.
Apostemos por la construcción y el fortalecimiento de una cultura de debate en la República Dominicana. Que RD Debate sea un paso más en ese camino, apostando al diálogo, a la confrontación respetuosa de las ideas y a elevar el nivel de las discusiones que acompañan nuestros procesos electorales.

Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA); máster en Periodismo Digital en la Universidad Antonio de Nebrija en España. Además cuenta con una Maestría en Dirección de Comunicación Corporativa en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), con doble titulación con la Universidad Escuela de Administración de Empresas (EAE), de Barcelona, España. Máster MBA con especialización Audiovisual de ENAE International Business School, Murcia, España.
Estratega de comunicación, experto en comunicación digital y producción de contenido audiovisual; social media management y productor de radio y televisión.
Es director y fundador del periódico digital E3 Noticias.








