El paseo por las calles de la Ciudad Colonial en horas de la noche está encontrando un obstáculo inesperado: calles sin iluminación, por la falta de bombillas en el alumbrado público.
Al caer el sol, áreas de la emblemática zona capitaleña, que deberían lucir vibrantes, se convierten en tramos oscuros con los faroles apagados. Situación que aumenta la sensación de inseguridad, ante el riesgo de que el área sea escenario de actos delictivos.
Esta deficiencia fue uno de los reclamos centrales expuestos por vecinos, comerciantes y visitantes de la populosa zona turística e histórica del país, durante el encuentro "Diálogos por la Convivencia Barrial".
Esta iniciativa propuesta por el Listín Diario, liderada por su director Miguel Franjul, contó con el respaldo de diversas autoridades, incluyendo a la procuradora general de la República, Yeni Berenice Reynoso.
LA INSEGURIDAD
“No tenemos buen alumbrado. No hay suficientes luces, las lámparas, muchas de ellas están dañadas, entonces, hay lugares donde están las cámaras, pero no hay alumbrado para que el que cometa el delito aproveche siempre la oportunidad”, declaró al Listín Diario el presidente de la Asociación de Buhoneros en El Conde, Ángel Medina.
Esto debido a que la vida nocturna es uno de los motores importantes de la Zona Colonial para restaurantes, bares y tiendas de artesanías.
Por su parte, los guías turísticos y demás comerciantes señalaron que, mientras la situación se resuelve, es necesario combatir la delincuencia desplazando un mayor número de agentes de la comunidad.
“Si quieren combatir la delincuencia así como lo están haciendo, no la van a combatir. Vamos a nombrar en cada sector o perímetro policía comunitario para combatir la delincuencia”, manifestó a este diario Mario Pérez, presidente de una junta de vecinos, La Fuerza Viva.
Aseguró que con esta acción la delincuencia en la Zona Colonial tendría una disminución entre el 80% y un 90%.
“Si un policía viene de San Juan, Barahona o viene de San Francisco de Macorís, este policía no conoce. No conoce a los ladrones en mi perímetro; quienes lo conocemos somos nosotros, unificados con la policía comunitaria”, dijo.
De su lado, Nobel, un residente local que se desempeña como guía turístico en la zona, sugirió en el diálogo que, ante cualquier actitud sospechosa por parte de los visitantes, se comunica de inmediato con los agentes de la Policía de Turismo (Politur) desplegados en el lugar. Esto con el objetivo de fomentar la seguridad en la capital.
MÁS QUEJAS Y LAMENTOS
En la Zona Colonial no solo la inseguridad ciudadana afecta a los residentes.
Allí, la contaminación sónica, producto de los altos volúmenes en las bocinas encendidas a un alto volumen, los desalojos de los buhoneros y la cantidad de calles simultáneas en arreglos son otras de las quejas.
“Ahora mismo la zona colonial es una zona turística, cultural, pero yo creo que se puede implementar un plan. Hay sitios que pueden insonorizar y dar áreas para que la música esté ahí”, dijo Amarilis Rojas, una de las dirigentes comunitarias que participó en el diálogo.
Exhortó a las autoridades a ejecutar la ley 63-17 de movilidad, transporte terrestre, tránsito y la seguridad vial del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), que prohíbe la instalación de pitos, sirenas y bocinas que no sean de fábrica en vehículos de motor.
BUHONEROS SOLICITAN REUBICACIÓN
Aunque hasta el momento, los remozamientos que se encuentra realizando el Ministerio de Turismo en la Zona Colonial no contemplan desocupar a los buhoneros de sus áreas de venta, esto es algo que les preocupa, expresó el presidente del sindicato, Ángel Medina.
“El programa integral que se está ejecutando, aunque todavía no estamos definidos dentro del diseño final que traerá la calle El Conde, pero se nos ha prometido instalarnos en ese diseño y adecuarnos a lo que será el futuro de la ciudad colonial”, puntualizó.
Por lo que solicitó a las autoridades correspondientes que ejecuten un plan para habilitar un espacio en la calle El Conde para ubicar a los buhoneros.
Al tiempo, abogó por pensiones para aquellos comerciantes del gremio que se encuentren en una edad avanzada.
PARTICIPANTES EN EL ENCUENTRO
En este segundo encuentro, realizado el pasado domingo, participó el arzobispo Tomás Morel Diplan, coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, y la procuradora general de la República, Yeni Berenice Reynoso, junto con la magistrada Alba Corona, procuradora general adjunta y directora del sistema de Atención, como Danissa Cruz, procuradora general de Corte y directora del departamento de Derechos Humanos.
Así como José Alejandro Aybar, canciller de Universidad del Caribe (Unicaribe), el presidente del Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (Codue), Feliciano Lacen Custodio, y el director de las Organizaciones Barriales Don Bosco (Codonbosco), Alexis Rafael Peña.
También se dio cita al encuentro Antonio Palma, viceministro de Interior y Policía para la Convivencia; Jacinto Pichardo, vicepresidente del Instituto Duartiano; Zoraima Cuello, vicerrectora ejecutiva de Unicaribe; el representante del Defensor del Pueblo, Juan José Báez, y Amaurys Pérez Vargas, representante de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).









