Extraño los anuncios publicitarios

El año 2025 ha sido uno lleno de innovaciones tecnológicas alrededor del mundo; de éstas, la más significativa sin duda alguna ha sido la continuación del desarrollo imparable de la Inteligencia Artificial (IA). La IA, de acuerdo con la UNESCO, puede ser definida como la construcción a partir de data, hardware y conectividad que permite que máquinas simulen aspectos de la inteligencia humana tales como la percepción, solución de problemas, y encomiendas creativas.

A la fecha del presente artículo, el ser humano ha encontrado a través de la IA una manera de cumplir con innumerables tareas repetitivas que antes debía realizar diariamente de manera rutinaria, a la par que se ha servido de la misma como herramienta de asistencia en labores recopilatorias de información académica y profesional -por apuntalar algunos de los usos más éticos y responsables que hemos atribuido a la IA-, si bien se debe reconocer que está siendo utilizada también para la consecución de fines poco éticos, ilícitos y, a lo sumo, detrimentales para la humanidad y el propio desarrollo de la IA.

Sin ánimos de que se me tilde como escéptico de la irresistible evolución tecnológica mundial de la que funge como vanguardista la IA, pues es evidente que facilita algunas tareas y aporta en procesos investigativos a tal magnitud que eficientiza grandemente la labor de la humanidad generalizada, negligentes seríamos si aceptásemos sin reservas ni cuestionamientos la instauración social de una tecnología de tal envergadura.

Últimamente ha llamado mi atención la incremental injerencia de la IA en anuncios publicitarios concretamente audiovisuales. YouTube es una plataforma que, a medida que han pasado los años, ha instaurado gradualmente un sistema de anuncios publicitarios a los que puede acceder de manera irrestricta cualquier emprendedor con la finalidad de aportar visibilidad a su negocio. Esto es algo que ya se ha venido manifestando por un tiempo considerable, sin embargo, recientemente he notado que anuncios publicitarios audiovisuales que se visualizan a través de la indicada plataforma siguen un patrón peculiar con el uso de la IA que debería de resultar alarmante para todos.

Me refiero particularmente a los anuncios publicitarios que utilizan la IA para replicar a una persona humana, fútilmente intentando gesticular mientras vocifera opiniones positivas acerca del producto objeto de publicidad. De manera muy personal, me ha causado pánico no solo la referida práctica en sí, sino más aún la frecuencia con la que viene manifestándose.

¿Puede la IA replicar o mostrar sentimientos humanos? ¿Podría hacerlo en un futuro? La respuesta que, al igual que yo, comparte gran parte del mundo es que no. Los sentimientos son algo que no tiene explicación lógica, no tienen definición ni “reglas de aplicación”, no pueden ser reducidos a un código y van más allá de gesticulaciones. Los sentimientos permean todo aspecto de nuestras vidas, e influyen en más cosas de las que incluso quisiéramos que lo hicieran; poco importa lo “ensayado” que sea un guion para un anuncio publicitario, para una película, para una presentación; la concretización de procesos artísticos y creativos como estos siempre depende de los sentimientos, sentimientos de los cuales carece toda creación generada con la IA.

No se trata de negar un espacio publicitario para estos anuncios, sino más bien de comprender que, más allá de los intereses pecuniarios y los análisis costo-beneficio que consigo acarrea una sociedad capitalista, está la genuinidad humana que solo los sentimientos pueden brindar a todo aspecto de la vida, es la belleza de ser humano, y lo que nos distingue de las máquinas. Ya se han tomado pasos hacia la maquinización del sector cinematográfico con el surgimiento de la primera actriz de Hollywood creada con la IA; sólo queda preguntarnos, ¿qué más se avecina? Puede ser que en un futuro extrañe a los actores, puede ser que en un futuro más lejano extrañe mi trabajo y en uno aún más lejano extrañe el contacto humano, pero por lo pronto… extraño los anuncios publicitarios.