Cómo la comunicación del gobierno cambia de estrategia en tiemposdifíciles

El gobierno del presidente Luis Abinader ha dado un giro notorio en su estrategia de comunicación: ha pasado de depender principalmente de figuras políticas tradicionales a integrar comunicadores y periodistas con amplio reconocimiento público. Este cambio, lejos de ser superficial, responde a una lectura clara del momento político y social que vive el país en este segundo mandato.

La administración actual enfrenta un escenario complejo: señales de desgaste económico, reclamos por baja inversión pública, y una ciudadanía más crítica y activa en redes sociales. A eso se suma una oposición que ha aprendido a capitalizar cada error comunicacional y amplificar el malestar. Ante este panorama, el gobierno necesita algo más que comunicar; necesita conectar, y hacerlo desde la credibilidad y el profesionalismo.

Por eso, recientes nombramientos apuntan a fortalecer la estructura comunicacional del Estado con figuras que cuentan con el respeto del público y experiencia probada en los medios:

  • Félix Antonio Reyna Echevarría, con trayectoria como vocero en instituciones
    públicas, fue designado director de Estrategia y Comunicación Gubernamental
    (DIECOM).
  • Carlos Alberto Caminero Sánchez, periodista de larga data, asumió como
    director de Prensa de la Presidencia.
  • Abel José Guzmán Then, conocido por su análisis político en medios nacionales, fue nombrado subdirector de DIECOM.
  • Y José Antonio Aybar Félix, veterano de la radio y la televisión, asumió la presidencia de la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía.

Estos perfiles no solo son comunicadores: son constructores de narrativas públicas. En lugar de un discurso técnico o excesivamente partidista, aportan un lenguaje más cercano, empático y creíble. Su presencia busca reforzar la percepción de transparencia, sensibilidad y apertura.

Además, en un entorno donde las redes sociales amplifican tanto los logros como los errores, contar con voceros que ya tienen conexión emocional con la audiencia permite manejar mejor las crisis y anticiparse a la reacción ciudadana. En vez de imponer una versión, se trata de dialogar con el público desde el entendimiento de lo que preocupa a la gente.

Este giro también es una señal implícita de que el gobierno reconoce la fuerza de la sociedad y del periodismo. Incorporar profesionales respetados dentro y fuera de la estructura estatal es un gesto político que busca tender puentes en lugar de levantar muros frente a la crítica.

Ahora bien, esta renovación en la comunicación no sustituye la gestión. Comunicar bien no resuelve los problemas estructurales, pero sí puede ser el puente entre la acción del Estado y la percepción de la población. En política, la forma en que se transmite un mensaje puede ser tan decisiva como el contenido mismo.

En definitiva, Abinader apuesta por una comunicación que no solo informe, sino que escuche, explique y acompañe. Y lo hace confiando en quienes han pasado años hablando con y no solo para la gente. En tiempos de incertidumbre, elegir bien quién lleva la voz oficial no es un gesto menor: es una herramienta de gobernabilidad.