MADRID.- Los aranceles anunciados por Estados Unidos, que abocan al resto del mundo a negociar, provocarán una caída del crecimiento económico a nivel global, incluido en Estados Unidos, donde además es previsible una notable subida de la inflación, según los analistas consultados
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles la imposición de un arancel global del 10 % para todas las importaciones, que se incrementa hasta un 34 % en el caso de China y hasta el 20 % para los productos de la Unión Europea (UE).
Ello obliga a los países afectados a iniciar negociaciones, un proceso «largo que se prolongará durante los próximos meses», como apuntan los expertos de Banca March, que recuerdan que «no sería la primera vez que la administración estadounidense matiza sus medidas».
El banco suizo Julius Baer destaca que este arancel básico del 10 % y los adicionales, que oscilan entre el 10 y el 50 %, amenazan con obstaculizar «gravemente» el crecimiento mundial, además de afectar negativamente a la inflación en EE.UU.
La afirmación de Trump de que su país es víctima de fraudes comerciales apunta al inicio de negociaciones, que podrían incluir represalias, aranceles adicionales y, en última instancia, acuerdos que resulten en menores barreras comerciales que las anunciadas.
Estas negociaciones, añade la entidad suiza, se podrían prolongar hasta finales de año, lo que generará mayor incertidumbre, al tiempo que los afectados intensificarán sus esfuerzos para estimular la demanda interna mediante políticas fiscales y monetarias.
Riesgo de recesión
El analista de la gestora de fondos francesa La Financière de L’Echiquier Enguerrand Artaz va un paso más allá y asegura que el impacto de los aranceles será muy negativo, y «el riesgo de recesión», y no sólo de desaceleración, en Estados Unidos empieza a ser «muy real».
Los aranceles, según el experto, tendrán un fuerte impacto en el consumo interno estadounidense.
El director de inversiones de la gestora del banco suizo UBS, Mark Haefele, comparte este pesimismo y puntualiza que incluso si los aranceles se reducen finalmente a finales de año, es probable que la «conmoción» a corto plazo y la incertidumbre asociada provoquen una desaceleración a corto plazo de la economía estadounidense y reduzcan el crecimiento para todo el año 2025 a cerca del o por debajo del 1 %.
Jesús Sáez Fuertes, de Natixis, es escéptico con el planteamiento de Trump, cuyo discurso se puede resumir en un «nos roban y se acabó» que puede no tener el efecto deseado por el mandatario.
Según Sáez, EE.UU. pretende «levantar dinero y meter miedo, para provocar que los tipos caigan, y así reducir los costes de su gigantesca deuda», pero está por ver que se consiga el efecto deseado, ya que las relaciones comerciales son complejas y no basta con «producir dentro lo que te cuesta traer de fuera.
En su opinión, no es posible concluir que esta política eleve la productividad en EE.UU., y existe un riesgo claro de que determinados bienes dejen de estar disponibles para los consumidores estadounidenses.
El yen japonés, posible activo refugio
Además de incidir en el perjuicio que los aranceles provocarán en los socios comerciales de EE.UU., el analista sénior de Ebury Roman Ziruk prevé que harán subir los precios y frenarán la actividad económica en aquel país.
Asimismo, apunta a un efecto colateral, y es la conversión de la divisa japonesa en activo refugio, ya que la venta masiva en el mercado de renta variable estadounidense y la debilidad del dólar, que cayó en torno a un 1 % frente a otras divisas, pueden verse como un voto de «no confianza del mercado»