Santo Domingo.- Ocho años después de asumir la conducción del Partido Revolucionario Moderno (PRM), José Ignacio Paliza cierra un ciclo al frente de la organización con un mensaje centrado más en la unidad, la institucionalidad y la capacidad del partido para afrontar los desafíos que plantea el futuro, que en los cargos y los resultados electorales.
En un discurso de balance, Paliza definió la unidad como la palabra que mejor resume su gestión y sostuvo que el principal activo que entrega a la organización no son únicamente sus victorias en las urnas, sino la preservación de la confianza entre sus dirigentes y militantes.
“La unidad no consiste en pensar igual”, planteó, al señalar que las diferencias son inevitables dentro de una organización política amplia, democrática y en crecimiento. A su juicio, lo determinante ha sido administrar esas diferencias con respeto y evitar que las aspiraciones individuales terminen imponiéndose sobre el proyecto colectivo.
El dirigente asumió la presidencia del PRM a los 36 años, consciente, según relató, de que recibía una organización que representaba mucho más que una estructura partidaria. Sobre sus hombros recaía la historia de luchas democráticas, sacrificios y expectativas acumuladas por dirigentes y militantes que contribuyeron a construir el partido.
Paliza reivindicó especialmente el papel de quienes, desde distintas comunidades del país, ayudaron a levantar las estructuras de la organización sin buscar reconocimiento personal. En su relato, esos dirigentes constituyen la verdadera base sobre la que descansa el PRM.
Su período al frente del partido estuvo marcado por algunos de los episodios más complejos de la historia reciente del país. Recordó las elecciones de 2020, precedidas por la suspensión de los comicios municipales, la pandemia de COVID-19 y los desafíos económicos y sociales que acompañaron ese período.
A pesar de ese escenario, el PRM logró ampliar su respaldo electoral. En 2024 la organización obtuvo nuevamente la confianza mayoritaria de los dominicanos, alcanzando el 80 % de los ayuntamientos, tres cuartas partes de las cámaras legislativas y la reelección del presidente Luis Abinader con una votación superior a la obtenida en las elecciones anteriores. Para el dirigente, esos resultados tuvieron un factor común: la unidad partidaria.
Sin embargo, el balance presentado por Paliza no se limitó a las cifras electorales. Durante sus ocho años, afirmó, el PRM fortaleció sus estructuras territoriales, modernizó mecanismos organizativos, amplió su presencia nacional y consolidó su institucionalidad.
Pero insistió en que esos avances tampoco representan por sí solos el principal resultado de su gestión. “El mayor logro de esta dirección es haber preservado la confianza entre nosotros”, sostuvo, al definir la confianza como el patrimonio fundamental de cualquier organización.
Desde esa perspectiva, Paliza también dejó una reflexión sobre la relación entre los dirigentes y los cargos públicos o partidarios. Recordó que las posiciones no pertenecen a quienes las ocupan y que, en política, las personas ejercen temporalmente responsabilidades institucionales. Consideró que las organizaciones se fortalecen cuando ningún dirigente se percibe como indispensable.
El mensaje adquiere especial relevancia en el momento en que el PRM abre un nuevo capítulo de su vida interna. Paliza dijo entregar la responsabilidad “sin nostalgia, sin amargura y, sobre todo, sin miedo al futuro”, convencido de que los partidos que confían en sus instituciones tienen mayores posibilidades de permanecer.
En su mirada hacia adelante, el dirigente planteó que la política dominicana deberá responder a transformaciones que van mucho más allá de la competencia electoral. La inteligencia artificial, la economía digital, los cambios tecnológicos, las nuevas demandas sociales, la transformación económica y las tensiones geopolíticas, afirmó, obligan a replantear permanentemente el papel de los partidos.
Por eso, advirtió que ganar elecciones no puede ser el único objetivo. Los partidos, sostuvo, deben prepararse para el futuro, ampliar los espacios de participación y entender que el poder solo tiene sentido cuando contribuye a mejorar la vida de las personas.
Paliza llamó a la militancia a preservar la unidad, proteger la institucionalidad y escuchar incluso a quienes piensan diferente. También dejó una advertencia que resume buena parte de su mensaje: ningún triunfo electoral puede justificar la pérdida de la decencia.
Al cerrar su intervención, agradeció a los dirigentes y militantes que sostuvieron al partido desde las calles y comunidades, y reivindicó una idea que, según dijo, debe continuar orientando al PRM: “Primero la gente”.
Con esa premisa, Paliza dio por concluido su ciclo al frente de la organización y afirmó que continuará sirviendo desde el lugar que su partido considere necesario. Su despedida de la presidencia, más que un punto final, fue presentada como el inicio de una nueva etapa para un partido que, en sus palabras, todavía tiene por delante la tarea de construir “lo mejor para la República Dominicana”.








