Más de 500,000 personas enfrentan racionamiento de agua en Puerto Rico por la sequía

SAN JUAN.– Más de 500,000 personas enfrentan desde este viernes un racionamiento de agua en Puerto Rico debido a los bajos niveles registrados en el embalse Carraízo, principal fuente de abastecimiento para varios municipios de la zona metropolitana.

El plan de interrupciones fue implementado por el Gobierno y la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) luego de que el nivel del embalse, ubicado en Trujillo Alto, descendiera por debajo de los 38 metros y entrara en la denominada zona de ajustes operacionales.

La medida afecta a residentes de San Juan, Trujillo Alto, Carolina, Canóvanas, Loíza, Gurabo y Juncos, donde se contabilizan unos 183,000 hogares y comercios abonados al sistema.

Sequía afecta al 80 % de la isla

Las condiciones de sequía afectan actualmente al 80 % del territorio de Puerto Rico, mientras que algunas zonas del centro y oeste han sido clasificadas bajo condiciones de sequía extrema.

La situación se agravó después de que julio se convirtiera en el mes más seco registrado en la isla desde que comenzaron las mediciones en 1899, con apenas 0.54 pulgadas de lluvia, equivalente al 9 % de lo considerado normal.

Para atender la emergencia, la AAA habilitó 35 oasis en varios municipios y dividió el plan de interrupciones en dos zonas.

La primera contará con servicio viernes y sábado y tendrá interrupción el domingo, mientras que la segunda comenzó a experimentar la suspensión del suministro desde este viernes.

El racionamiento podría extenderse

Las autoridades han advertido que las interrupciones podrían ampliarse a otros municipios si continúan descendiendo los niveles de los embalses.

Además de Carraízo, el embalse de Cidra ya ha requerido ajustes operativos, mientras otros cinco permanecen bajo observación.

El Gobierno declaró a finales de julio un estado de emergencia para el uso del agua y contempla una segunda fase del plan, que podría establecer un día con suministro y tres días sin servicio.

La situación también impacta a las escuelas, que durante los días de racionamiento operarán con jornadas reducidas y, de prolongarse la crisis, podrían recurrir nuevamente a la educación virtual.