La estrella cancela su debut en una obra de teatro en Londres junto a Jonathan Bailey y anuncia un retiro de la vida pública cansada de las críticas.
La cantante y actriz ha decidido pausar sus apariciones públicas y renunciar a encabezar el esperado reestreno del musical Sunday in the Park with George, de Stephen Sondheim, una producción programada para el verano de 2027 en el emblemático centro Barbican de Londres. La obra iba a suponer su debut en las tablas londinenses junto a Jonathan Bailey, su compañero de reparto en la adaptación cinematográfica de Wicked.
La causa de este repliegue radicaría en la abrumadora presión mediática y el cansancio acumulado. Según declaraciones de su portavoz a la revista People, la artista, de 33 años, se tomará “un merecido descanso del trabajo de cara al público y de sus apariciones públicas, que han dado lugar a un escrutinio público incesante” una vez concluya su actual gira internacional Eternal Sunshine, que finalizará precisamente en Londres. El comunicado subraya el afecto de Grande hacia su público: “Ama a sus fans y ha disfrutado al máximo cada minuto de esta gira”.
El anuncio coincide con la persistente inquietud manifestada en los últimos años sobre la delgadez y el estado de salud de la artista. La ganadora de tres premios Grammy y nominada al Oscar por su encarnación de Glinda en Wicked ha respondido tajante en diversas ocasiones a quienes opinan sobre su cuerpo. En el tema Yes, And?, de su álbum de 2024, abordó de forma explícita ese escutrinio: “My face is sitting, I don’t need no disguise, don’t comment on my body, do not reply, your business is yours, and mine is mine” ("Mi cara está asentada, no necesito disfraz; no comentes sobre mi cuerpo, no respondas; tus asuntos son tuyos y los míos son míos").








