La procrastinación legislativa

El dejar todo de ultimo, podemos decir que es un mal habito que en principio se ve algo que no puede generar ningún impacto, pero a largo plazo en el transcurso del tiempo, te paga de una u otra manera esa procrastinación. La cual puede ser dejando para ultimo ir al doctor hasta que se encuentre grave de salud y el proceso de una simple cita medica se vuelve hasta una cirugía 

En el ámbito legislativo, la procrastinación ha sido la regla en tiempos recientes, al estilo de un estudiante que deja todo de ultimo realizando un ensayo de dudosa calidad que al final es un reflejo de la falta de empeño y dedicatoria, demostrando un trabajo deficiente que dice mucho del estudiante.

En el Congreso ha ocurrido no una, sino múltiples ocasiones como ocurrió con el Código Procesal Penal donde lo lógico habría sido trabajar de inmediato en la enmienda de la infracción constitucional contenida en la Ley núm. 10-15, depositando una iniciativa legislativa con el mismo contenido de la norma impugnada. Y faltando pocos meses para que se cumpliera el plazo otorgado por la exhortación del Tribunal Constitucional, se comenzó apresuradamente a elaborar una “reforma integral” del Código Procesal Penal, donde las críticas de la nueva ley 97-25.

Con el Código Penal, que fue promulgada como ley el 3 de agosto de 2025, se vendió como un éxito, pero se mencionaba de muchos artículos que transgreden disposiciones que se encuentran dentro del bloque de constitucionalidad, pero se menciona que se trabajaría en la marcha modificaciones para mejorar esa ley promulgada que su entrada en vigencia sería en agosto de 2026.

Para sorpresa de nadie, pasaron los meses y faltando poco menos de 3 meses para la entrada en vigor del Código, junto a los reclamos de muchos sectores en especial de periodistas y comunicadores, empezó a trabajarse a toda prisa las modificaciones del Código Penal, con el mismo ímpetu del estudiante universitario que deja la entrega de una asignación a última hora.

Por esas y otras razones, a contrarreloj nuevamente nuestro Congreso, con honradas excepciones, deja un malestar en la población por su procrastinación legislativa que incurre en la ineficiencia en su rol de fiscalizador y representante de los ciudadanos que los eligieron, de nada sirve venderse en estos momentos que están trabajando arduamente cuando tenían tiempo suficiente para poder dialogar, consensuar y perfeccionar el Código Penal que tenia 12 meses para su entrada en vigencia.

Como dije en un anterior artículo, todo lo que se deja para última hora está sujeto a fallas, fruto de no actuar a tiempo ni con el análisis adecuado. La procrastinación convierte pequeñas tareas en grandes problemas, y grandes oportunidades en silenciosas pérdidas, porque el resultado nunca será igual a uno trabajado con el tiempo necesario. Eso es precisamente lo que presenciamos hoy con la procrastinación legislativa: al dilatar reformas urgentes y trabajarlas a la carrera, se perpetúan vacíos y contradicciones normativas que lesionan el interés público.