Caracas, Venezuela.– Once días después del devastador doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela, las labores de emergencia han entrado en una nueva fase. En las zonas más afectadas, especialmente en el estado La Guaira, los trabajos se concentran ahora en la remoción de escombros, mientras las posibilidades de encontrar personas con vida son cada vez menores.
La maquinaria pesada comenzó a reemplazar gradualmente a muchos de los equipos de búsqueda y rescate que durante los primeros días trabajaron sin descanso entre edificios colapsados. Aunque algunos rescatistas internacionales permanecen en el terreno, otros ya iniciaron su retiro conforme disminuyen las probabilidades de hallar sobrevivientes.
En sectores como Caraballeda, familiares de personas desaparecidas continúan acudiendo diariamente a las estructuras derrumbadas con la esperanza de recuperar a sus seres queridos. Muchos han expresado su preocupación por la reducción de las labores de búsqueda y por la disminución de la ayuda humanitaria en algunas comunidades.
El balance oficial actualizado eleva a 2,954 la cifra de fallecidos y a 16,592 la de heridos. Además, las autoridades reportan 157 personas desaparecidas, 6,462 rescatadas, más de 16,300 personas sin vivienda y cerca de 86,800 familias atendidas mediante campamentos temporales y asistencia humanitaria.
Las réplicas tampoco han cesado. Desde el doble sismo registrado el 24 de junio, la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) ha contabilizado 942 réplicas, lo que mantiene en alerta a la población y dificulta las labores de recuperación.
Mientras tanto, continúa llegando ayuda internacional. En los últimos días, distintos países han enviado medicamentos, hospitales móviles, vacunas, alimentos e insumos médicos para apoyar a los damnificados, al tiempo que organismos humanitarios mantienen la asistencia a miles de personas que permanecen en refugios temporales.
La prioridad ahora es retirar de forma segura los millones de toneladas de escombros acumulados, restablecer los servicios básicos y comenzar la reconstrucción de las comunidades más afectadas por una de las peores tragedias naturales registradas en la historia reciente de Venezuela.








